miércoles, 28 de julio de 2010

Cataluña prohibe las corridas de toros

Hoy 28 de julio de 2010, el Parlamento Catalán, ha prohibido las corridas de toros; prohibición que se hará efectiva a partir del 1 de enero de 2012. Desde estas líneas y públicamente quiero dar la en hora buena a todos los compañeros que lo han lo grado y mi sana envidia por no haber podido participar más, desde el principio, como me hubiese gustado (Cataluña me pilla un poco lejos). Espero que pronto podamos conseguir algo similar por estas tierras.

El acto ha sido recogido por numerosos medios de comunicación de medio mundo, y no es para menos; porque, aunque los taurinos crean que en el extranjero nos envidian por nuestra valentía al enfrentarnos con tan maligno animal, en realidad se escandalizan de nuestro salvajismo y la prueba de ello es que ningún país quiere que se celebre esta barbarie en sus tierras. Los norteamericanos, en cien años han conseguido que en todo el mundo se juegue a baloncesto, todos los domingos y en multitud de clubes deportivos; los ingleses, en cien años han conseguido que en todo el mundo se juegue a futbol, todos los domingos y en multitud de clubes deportivos; los japoneses, en cincuenta años han conseguido que en todo el mundo se practique kárate, todos los domingos y en multitud de clubes deportivos; y los españoles, en quinientos años ni siquiera hemos conseguido (por suerte y por el aumento de nuestro nivel cultural) mantener la tauromaquia en los pocos países que se practica.

Efectivamente, Ernest Hemingway, en su libro “Muerte en la tarde” dice: “Si queréis ver una corrida de toros en España, hay una en Madrid, de ésta o de la otra clase, todos los domingos desde mediados de marzo hasta mediados de noviembre, siempre que el tiempo lo permita.” y más adelante dice: “en Barcelona, donde las corridas se celebran casi con tanta regularidad como en Madrid”. Osea que en 50 años, incluso en la capital de España la tauromaquia a caído drásticamente.

Desde el momento en que se presentaron las 180.000 firmas, la estrategia taurina se ha basado en un supuesto ataque catalán contra la identidad española; pero los únicos que han politizado este debate han sido los taurinos; la prueba está en que en las manifestaciones de los anti-tauromaquia no hay ni una sola bandera, mientras que en todo acto de los taurómacos estaban plagados de banderas, ¡incluso banderas independentistas catalanas!.

Es repugnante que estos tipos lo politicen todo. Esto también lo estamos sufriendo Proyecto Gran Simio.

En último caso, suponiendo que sea verdad que Cataluña no quiera saber nada de el resto de España, ¿no tendríamos que preguntarnos porqué?. Es muy posible que Cataluña no se sienta identificada con una España de borbones, curas, toros, semanas santas... La realidad es que pasar la "frontera" catalana es salir del oscurantismo y la caspa para entrar en la civilizada europa, ahora más civilizada aún despues de prohibir los toros. Deberíamos reflexionar si los intentos independentistas catalanes tienen que vcr con la maldad de estos o de no compartir la afición del resto de España en vivir en el pasado.

Otro de los argumentos recurrentes es ese de: “¿porque prohibir las corridas de toros y otros actos crueles contra otros animales no?, ¡o todos o ninguno!”. ¡Eso digo yo: o todos o ninguno!; pero eso tenían que haberlo dicho el año 2003, cuando se aprobó lo ley de defensa animal en la que se prohibía el maltrato a todos los animales, excepto a los toros (articulo 6.2 de la Ley 22/2003, de 4 de julio, de protección de los animales). ¿Porque esta ley prohíbe cosas como el maltrato animal, el abandono, el tiro de pichón, las peleas de perros, etc y hace una excepción con las corridas de toros?. ¡o todos o ninguno!. La prohibición aprobada hoy no hace más que hacer un poco más realidad ese “o todos o ninguno” ya que faltan otros maltratos como los que sufren los toros en fiestas populares.

Además es curiosa ese “prohibido prohibir” del 68 que les ha entrado a políticos como José Montilla, Pepe Blanco, Esperanza Aguirre, Llamazares, etc. Sin apartarnos de la ley mencionada, ¿quitarían la prohibición a las peleas de perros, al abandono, al maltrato?. Ya no saben que argumento esgrimir.

Lo importante es que sa ha conseguido la prohibición; ahora, no menos importante es ver el resultado de las próximas elecciones catalanas; pues ahí se verá quien sufrirá un voto de castigo. Sería muy importante que CiU recuperase la Presidencia, Montilla y Alber Ribera se fueran a casa y el PP bajase. Si este es el resultado aumentarán las esperanzas de que otros políticos se atrevan a prohibir las corridas en otros territorios del estado español.

domingo, 27 de junio de 2010

Los amigos que los taurinos callan

Todos los anitaurinos estamos cansados de oir la lista de nombres de artistas y celebridades que apoyan o han apoyado la tauromaquia; que si Federeico García Lorca, que si Picasso, que si Goya, etc. incluso el premio Nobel Ernest Hemingway; pero, que casualidad, que siempre se les olvida otros, no menos famosos, pero que la Historia no los ha dejado en buen lugar, y por eso, ahora los ocultan.
Los taurinos, como los curas, siempre se han caracterizado por acercarse al poder; tanto político como económico, sin importarles como han llegado a ese poder. En su época parecían vencedores y los taurinos se acercaron a ellos, pero como perdieron y la democrácia venció, ocultan este pasado y ahora van de más demócratas que nadie. Pero como no es bueno olvidar para no repetir los errores, aquí van las pruebas.

En la primera foto podemos ver a Marcial Lalanda con Heinrich Himmler, Comandante y Jefe de las SS. Himmler gestionó la matanza metódica y sistemática de millones de judíos, polacos, gitanos, homosexuales, comunistas, Bibelforscher (testigos de Jehová) y enfermos mentales, muchos de los cuales fueron usados en experimentos.

En la segunda foto vemos a Himmler en una corrida de toros celebrada en la plaza de toros de Las Ventas.

En la tercera foto vemos a un grupo de toreros en la plaza de toros de San Sebastian.

En la cuarta fotos, vemos al Dictador, Franco, con un grupo de toreros.

Y en la última foto, Franco está junto a Paquirri y otros toreros.

Todos juntitos, todos retratados para la posteridad.

miércoles, 23 de junio de 2010

Hemingway y los toros

Los taurinos siempre se han argumentado que grandes figuras de las artes han defendido las corridas de toros; incluso un premio Nobel, como Ernest Hemingway. Sin embargo, desde hace años, mi amigo Luis Gilperez de ASANDA, viene defendiendo que esa opinión la tienen los taurinos porque no leen; ya que Hemingway no habla tan bien de las corridas como se supone.

Por fín he tenido tiempo para comprobarlo por mi mismo, y me he bajado de Internet "Muerte en la tarde" que es el libro que este escritor dedica a la tauromaquia (afortunadamente no me he gastado un duro en semejante mierda, porque no están los tiempo para tirar el dinero).

Tengo que confesar que no lo he terminado de leer. No he podido pasar de los dos tercios del mismo. No me gusta dejar los libros a medias, por malos que sean; pero cuando me planteo que estoy perdiendo segundos de mi vida en leer cosas que no valen tanto, es cuando me decido a dejarlo. Y este ha sido el caso de este libro.

Antes de todo quiero zanjar la cuestión de si Hemingway es taurino o no. Pues bien, no es tan anti-taurino como Luis insinúa pero si que es cierto que nada más comenzar afirma:
Supongo que desde un punto de vista moral moderno, es decir, cristiano, la corrida es completamente indefendible; hay siempre en ella crueldad, peligro, buscado o azaroso, y muerte. Y yo no voy a tratar de defenderla ahora, sino de decir honestamente las cosas que he visto.
En el capítulo VIII Hemingway dice:
- Es una cosa extraña lo que ocurre en España, señora. De todos los asuntos de dinero que conozco, no he visto nada más sucio que las corridas de toros. El rango de un hombre está fijado por la suma que recibe en la lidia; pero en España el torero tiene la impresión de que, cuanto menos paga a sus subordinados, es más hombre, y de las misma manera, cuanto más logra reducir a sus subordinados a una posición cercana a la esclavitud, se siente más hombre. Son afables, generosos, corteses y muy estimados de todos los que tienen una posición superior a la suya, y avariciosos, mezquinos, miserables, capataces de esclavos con los que trabajan para ellos.

Siendo la tauromaquia la máxima expresión del machismo y del caciquismo, no se como aún hay políticos de izquierda que siguen apoyándola.

Pues bien, es cierto que, aunque el libro no es anti-taurino, a lo largo del mismo hay cositas interesantes; pero, en general, parece uno de esos librillos que se reparten cuando vas a la ópera y que tratan de explicar lo que estás viendo.

Por lo demás, desde un punto de vista literario, no se como a este tipo le han dado el Nobel de literatura. Será que Estados Unidos, deseaban tener un Nobel en esta disciplina y habrán presionado a la Academia Sueca para conseguirlo; por que otra cosa no se explica.

Como decía, el libro es una guía de la tauromaquia para turistas anglosajones. Lo sorprendente es que, en cada capítulo, intercala cuestiones que no tienen nada que ver con la tauromaquia. Dice cosas como:
Pero en este momento se estarán diciendo ustedes que hay muy poca conversación en este libro. ¿Por qué no hay más diálogo? Lo que nos gusta, cuando leemos un libro de este ciudadano, son personas que hablen; es lo único que sabe hacer, y ahora no lo está haciendo. El pobre hombre no es un filósofo ni es un sabio; es un zoólogo incompetente, bebe demasiado, no sabe poner los puntos en su sitio, y por si faltaba poco, ahora ha dejado de escribir diálogos. Alguien tendrá que darle el alto. Ha perdido con los toros el poso seso que le quedaba.
- Ciudadano, tiene usted razón: vamos a dialogar un poco.
-¿Que le pasa a usted, señora? ¿Hay alguna cosa más que le gustaría saber a propósito de los toros?
- Así es, caballero.
- ¿Que es lo que querría usted saber?
Pregunteme lo que quiera, que yo le contestaré absolutamente a todo.
- Es una cosa muy difícil de preguntar, caballero.
- Vamos, no se deje intimidar; hábleme con franqueza, como hablaría usted a su médico o a otra mujer. No tenga reparos en preguntarme lo que realmente quiera saber.
- Caballero, me gustaría estar informada sobre la vida amorosa de los toros.
- Señora, ha ido usted a parar al sitio más adecuado.
- Entonces, expliquese usted, caballero.

Y con esta conversación tan ridícula entra en el tema de la procreación de los toros. En el siguiente capítulo dice:
- No hay una palabra de conversación en este capítulo, señora, y. sin embargo, hemos llegado al final. Lo lamento mucho.
- Más lo lamento yo, caballero.
- ¿Que le gustaría? ¿Mas historias sobre pasiones de casta? ¿Una diatriba contra las enfermedades venéreas? ¿Algunas frases brillantes sobre la muerte y la descomposición? ¿O le gustaría conocer la aventura que le ocurrió al autor con un puercoespín durante los años juveniles que pasó en los condados de Emmett y de Charlevoix, en el Estado de Michigan?
- Se lo ruego, caballero; basta de animales por ahora.
- ¿Que le parecería entonces una de esas homilías sobre la vida y sobre la muerte, que son una verdadera delicia de escribir para todo autor?
- Realmente, no puedo decir que tenga muchos deseos de oírlas. ¿No tiene usted nada de un género que nunca he leído, divertido, pero instructivo? No me siento muy en forma hoy.
- Señora, tengo exactamente lo que le hace falta. No se trata de animales salvajes no de toros; está escrito en estilo popular y podría considerarse como el Snow Bound de Whittier de nuestro tiempo, y al final está lleno de conversación.
- Si hay diálogo me gustaría leeerlo.
- Léalo, pues; la historia se llama así:
Historia natural de la muerte>
La vieja señora - No me gusta el título
El autor.- Yo no he dicho que fuese a gustarle. Puede ocurrir que no le guste nada de nada en este relato. Pero aquí está.

Y empieza un capítulo en el que relata anécdotas de su época de corresponsal de guerra. Anécdotas en las que dice cosas como:
Me ha parecido siempre que no se tiene en cuenta suficientemente la guerra como campo de observación para los naturalistas. Tenemos encantadores y serios estudio sobre flora y fauna... ...¿No podríamos intentar ofrecerle al lector algunos hechos interesantes en relación con la muerte? Yo creo que si.
...En la guerra, los muertos son, en general, machos de la especie humana...
...Hasta que se procede a su entierro, los muertos cambian todos los días más o menos de aspecto. El color pasa, en las razas caucásicas, del blanco al amarillo verdoso y al negro. Cuando se los deja un tiempo suficiente expuestos al calor, la carne acaba por parecerse al alquitrán, sobre todo en las partes en donde no ha quedado abierta o destrozada, y tiene visiblemente la iridiscencia del alquitrán. Los muertos crecen día a día, hasta hacerse demasiado grandes para sus uniformes, que les quedan justos que parece que van a reventar. Los miembros, separadamente, pueden aumentar de volumen hasta un punto increíble, y los rostros se hinchan y tomas la forma tersa y redonda de un balón.
Lo que más sorprende en esta corpulencia tumefacta es la cantidad de papeles que
aparecen diseminados en torno a un muerto. Su última posición, antes que se ordene la que tienen que tomar en los funerales, depende del emplazamiento de los bolsillos del uniforme. En el Ejército austriaco, los bolsillos estaban detrás del pantalón, y los muertos, al cabo de poco tiempo, se encontraban todos, en consecuencia, boca abajo, con los dos bolsillos de atrás con el forro vuelto y todos los papeles que los bolsillos habían guardado diseminados sobre la hierba. El calor, las moscas, la postura de los cuerpos en la hierba y aquella cantidad de papeles dispersos son la impresión que conservo...


Y así todo el libro, al menos lo que he leído. Y cuando las conversaciones forzadas para entretener al lector, entre la vieja señora y el joven caballero, el tedioso rollo taurino y las historias absurdas que no venían a cuento (como la del amigo que no podía dormir en una habitación de un hotel de Paris porque el de la habitación de al lado no paraba de llorar) me hicieron preguntarme ¿Que coño estás haciendo leyendo esta mierda, cuando tienes cosas mucho más importantes que hacer, como cortarme las uñas de los pies?, cerré el libro y di por terminada mi relación, de lector, con el premio Nobel de Literatura, Ernest Hemingway.

martes, 20 de abril de 2010

Mutxamel se declara antitaurino

El PSOE arropa una moción de EU para considerar el municipio "amigo de los animales y respetuoso con sus derechos"

ALEJANDRO FERNÁNDEZ
Mutxamel se ha declarado localidad antitaurina. El PSOE arropó en el último pleno una moción de EU -ambos forman el equipo de gobierno- para que se considere al municipio "amigo de los animales y respetuoso con sus derechos". El PP, por su parte, consideró ayer "absurda" la decisión y recordó que Mutxamel no tiene plaza de toros.

El edil de EU, Adrià Carrillo, explicó ayer los motivos que le llevaron a presentar la moción. "El tema de los toros está ahora de actualidad a nivel nacional y con esta iniciativa he buscado defender a los animales. En las corridas se martiriza a los toros y se ahogan con su propia sangre", subrayó. Carrillo manifestó que la sociedad española "va tomando cada vez más conciencia del tema" y destacó que era el momento "oportuno" para presentar su propuesta. En la moción, el concejal hace un repaso de la legislación vigente, recuerda que la Generalitat dispone de una ley de protección animal y critica que, paralelamente, se permita "la celebración de lamentables espectáculos taurinos, crueles y violentos, donde se estresan, se agotan, se hieren y matan animales como forma de entretenimiento".

En el documento, Carrillo también describe el sentir de los ciudadanos: "Mutxamel es un municipio sensible hacia los animales y al trato que deben recibir". Por último, el máximo responsable de EU destaca que las corridas "nos llenan de vergüenza e indignación, ya que son contrarias a la tendencia evolutiva que están demostrando el resto de países civilizados".

La portavoz del PSOE, Rosa Poveda, confirmó ayer que su partido suscribió la moción, aunque a la vez puso varios matices. "Nosotros arropamos la propuesta porque respetamos a los animales y velamos por sus derechos. Otra cosa es que queramos declarar municipio antitaurino. Ahí preferimos no entrar en polémicas", puntualizó. Poveda recordó que la aprobación de la moción no deja de ser "una declaración de intenciones" y explicó que la competencia para prohibir las corridas de toros la tiene la Generalitat Valenciana y no los municipios. "Nosotros no vamos a dar ningún paso más. Aprobamos la moción y ya está", concluyó.

Por su parte, el portavoz del PP, Sebastián Cañadas, acusó a la alcaldesa, Asunción Llorens (PSOE), de "hacer cualquier cosa con tal de obviar los problemas reales de los ciudadanos". "Parece absurdo -añadió- que un municipio que no tiene plaza de toros dedique un solo minuto a esta cuestión, pero lo es más que unos concejales de un pueblo con un paro galopante, el Ayuntamiento endeudado hasta las cejas y un abanico importantísimo de necesidades de la gente por cubrir en el centro y en las urbanizaciones, dedique su tiempo a mociones formales sin trascendencia práctica".

Cañadas aseguró que su partido "respeta a los taurinos y los antitaurinos" y que "está contra el maltrato animal". Sin embargo, el portavoz de los populares mutxameleros insistió en que "no podemos pasar los plenos hablando de estas cuestiones cuando quienes están estresados y sufren ansiedad son los padres y madres de familia de este pueblo que están en paro y no tienen qué darle de comer a sus hijos. Que la alcaldesa baje de una vez a la realidad y se ocupe del pueblo o que se vaya".
http://www.diarioinformacion.com/alicanti/2010/04/20/mutxamel-declara-antitaurino/1000698.html

lunes, 5 de abril de 2010

Respuesta a D. Antonio González Barnes

D. Antonio, en referencia a su artículo publicado en la La Verdad.es (http://www.laverdad.es/murcia/v/20100404/opinion/incultos-asesinos-20100404.html), voy a exponerle lo siguiente:

Voy a desmontar todos y cada uno de los argumentos, “originales” e “ingeniosos” que expone en este artículo.

Respecto a los párrafos primero y segundo, ambos son una falacia denominada “argumentum ad verecundiam”, que para no extenderme quieren decir que, un premio Nobel también se equivoca; el ser pintor, escritor, etc no te hace tener la verdad absoluta.

Respecto al párrafo tercero, Manolete o Paquirri, por ejemplo, murieron más por su culpa que por la de los antitaurinos. Ustedes son los que pagan y se divierten poniendo en riesgo la vida de una persona. (De los toros ni hablo; si no tiene respeto por la vida humana como va a entender la vida y sufrimiento no humana).

En el párrafo cuarto dice que el que quera ir a los toros que vaya y el que no, que no vaya. El debate no es si se va o no se va a los toros; EL DEBATE ES SI LES DEJAMOS O NO MATAR A ANIMALES INOCENTES PARA SU DIVERSIÓN.

Párrafo quinto. Si en su vocabulario no existe la palabra prohibir, deberían meterlo en la cárcel porque es un peligro público; porque cualquier sociedad se rige por normas y prohibiciones de todo lo que no es moralmente aceptable: matar, robar, violar, defraudar, etc.

Párrafo sexto. La cultura de los pueblos cambia con el tiempo (y movidos por el motor de los progresistas, no de los conservadores, por cierto). La cultura del español del siglo XX no es la misma que la de los españoles del siglo III. La cultura es algo vivo y como tal cambia con el tiempo. ¿Sabe que es lo contrario de tradición?, PROGRESO. Y los progresistas haremos que los toros no formen parte de la cultura española del siglo XXI

Párrafo séptimo. ¿Pero de verdad se ha creído que la populista Esperanza Aguirre va a declarar Bien de Interés Cultural a las corridas de toros?. Eso fue un calentón que ya se le ha pasado.

Párrafo octavo. Efectivamente, la muerte es indigna, y las guerras, y las matanzas de cerdos y la Santa Inquisición, etc y contra eso siempre lucharemos los progresistas por mucho resistencia que ustedes, los tradicionalistas y conservadores, pongan en que cambien las cosas. Siempre ha sido, es y será. Hemos llegado donde hemos llegado por nosotros; si fuera por ustedes, estaríamos en las cavernas aún.

Respecto al resto de su escrito no merece ser ni respondido; solo percibo un cierto aire pesimista que me alegra.

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Esta respuesta la publicó el periódico La Verdad el mismo dia de enviarla; pero la quitó al día siguiente. La Verdad censura los comentarios que no le interesan. Parece mentira que sea, precisamente, un periódico el que censure la libertad de expresión.

martes, 16 de marzo de 2010

La España negra y la tauromaquia

JESÚS MOSTERÍN 11/03/2010

Aquí no tomamos el adjetivo negro en su sentido cromático habitual (y mucho menos en sentido racial alguno), sino en el significado peyorativo de siniestro con que hablamos de la novela negra o de un negro porvenir y que los autores regeneracionistas usaban para referirse a la España negra como el compendio de nuestras más tenebrosas tradiciones.

De la palabra latina mores (costumbres) procede nuestro término moral. El conjunto de las costumbres y normas de un grupo o una tribu constituye su moral. Cosa muy distinta es la ética, que es el análisis filosófico y racional de las morales. Mientras la moral puede ser provinciana, la ética siempre es universal. Desde un punto de vista ético, lo importante es determinar si una norma es justificable racionalmente o no; su procedencia tribal, nacional o religiosa es irrelevante. La justificación ética de una norma requiere la argumentación en función de principios generales formales, como la consistencia o la universalidad, o materiales, como la evitación del dolor innecesario. Desde luego, lo que no justifica éticamente nada es que algo sea tradicional.

Algunos parecen incapaces de quitarse sus orejeras tribales a la hora de considerar el final del maltrato público de los toros. No les importa la lógica ni la ética, el sufrimiento ni la crueldad, sino sólo el origen de la costumbre. La crueldad procedente de la propia tribu sería aceptable, pero no la ajena. En cualquier caso, y contra lo que algunos suponen, ni las corridas de toros son específicamente españolas ni los correbous (o encierros) son específicamente catalanes. De hecho, ambas salvajadas se practicaban en otros países de Europa, como Inglaterra, antes de que la Ilustración condujera a su abolición a principios del siglo XIX.

Siempre resulta sospechoso que una práctica aborrecida en casi todo el mundo sea defendida en unos pocos países con el único argumento de ser tradicional en ellos. Aparte de España, las corridas se mantienen sobre todo en México y Colombia, dos de los países más violentos del mundo. Otros países más suaves de Latinoamérica, como Chile, Argentina o Brasil, hace tiempo que las abolieron. Las normas más respetables suelen ser universales. Todo el mundo está de acuerdo en que no se debe matar al vecino, ni mutilar a la vecina, ni quemar el bosque, ni asaltar al viajero. Por desgracia, en muchos sitios hay costumbres locales crueles, sangrientas e injustificables, aunque no por ello menos tradicionales. De hecho, todas las salvajadas son tradicionales allí donde se practican.

Los que escribimos y polemizamos contra la práctica abominable de la ablación del clítoris de las adolescentes en variospaíses africanos recibimos con frecuencia la réplica de que nuestra crítica es inadecuada e incluso colonialista, pues no tiene en cuenta que se trata de prácticas tradicionales de esos pueblos y que las tradiciones no se pueden criticar.

Obviamente, las corridas de toros no tienen nada que ver con la ablación del clítoris, ni son comparables con ella; sin embargo, los defensores de ambas prácticas usan de modo similar el argumento de la tradición para justificarlas. La única moraleja es metodológica: la tradición no justifica nada.

Los españoles no tenemos un gen de la crueldad del que carezcan los ingleses; la diferencia es cultural. En España siguen celebrándose encierros y corridas de toros, pero no en Inglaterra (donde hace dos siglos eran frecuentes), pues los ingleses pasaron por el proceso de racionalización de las ideas y suavización de las costumbres conocido como la Ilustración.

Aquí apenas hubo Ilustración ni pensamiento científico, ético y político modernos. Muchos de nuestros actuales déficits culturales proceden de esa carencia.

A los enemigos de los toros, es decir, a los defensores de las corridas, una vez gastados los cartuchos mojados de las excusas analfabetas, como que el toro no sufre, sólo les quedan dos argumentos: que las corridas son tradicionales y que su abolición atentaría contra la libertad.

Ya hemos visto que la tradición no es justificación de nada. La tortura pública y atroz de animales inocentes (y además rumiantes, los más miedosos, huidizos y pacíficos de todos) es una salvajada injustificable, y como tal es tenida por la inmensa mayoría de la gente y de los filósofos, científicos, veterinarios y juristas de todo el mundo.

Cuando, en el Parlamento de Cataluña, Jorge Wagensberg mostraba uno a uno los instrumentos de tortura de la tauromaquia, desde la divisa hasta el estoque, pasando por la garrocha del picador y las banderillas, y preguntaba: "¿Cree usted que esto no duele?", un escalofrío recorría el espinazo de los asistentes.

Queda el argumento de la libertad, basado en la incomprensión del concepto y en la ausencia de cultura liberal. La libertad que han propugnado los pensadores liberales es la de las transacciones voluntarias entre seres humanos adultos: dos humanos adultos pueden interaccionar entre ellos como quieran, mientras la interacción sea voluntaria por ambas partes y no agredan a terceros. Ni la Iglesia ni el Estado ni ninguna otra instancia pueden interferir en dichas transacciones voluntarias.

Ningún liberal ha defendido un presunto derecho a maltratar y torturar a criaturas indefensas. De hecho, los países que más han contribuido a desarrollar la idea de la libertad, como Inglaterra, han sido los primeros que han abolido los encierros y las corridas de toros. Curiosamente, y es un síntoma de nuestro atraso, la misma discusión que estamos teniendo ahora en España y sobre todo en Cataluña ya se tuvo en Gran Bretaña hace 200 años. Los padres del liberalismo tomaron partido inequívoco contra la crueldad. Ya entonces, frente al burdo sofisma de que, puesto que los caballos o los toros no hablan ni piensan en términos abstractos se los puede torturar impunemente, el gran jurista y filósofo liberal Jeremy Bentham señalaba que la pregunta éticamente relevante no es si pueden hablar o pensar, sino si pueden sufrir.

En vez de crear el partido liberal moderno del que carecemos y de formular una política económica alternativa a la del Gobierno, los dirigentes del Partido Popular se ponen a correr hacia atrás, se enfundan la montera y el capote, pontifican que el mal cultural de las corridas de toros es un bien cultural e invocan las esencias de la España negra para tratar de arañar un par de votos, sin darse cuenta de que a la larga pueden perder muchos más con semejante actitud.

Esperanza Aguirre cita a Goya en primer lugar de sus referencias culturales favorables a la tauromaquia. Lo mismo podría haber acusado a Goya de estar a favor de los fusilamientos, pues también los pintaba.

No le vendría mal repasar los grabados de Goya sobre la tauromaquia para encontrar la más demoledora de las críticas a esa práctica. Las series negras de los disparates, los desastres de la guerra y la tauromaquia nos presentan el más crítico y descarnado retrato de la España negra, un mundo sórdido, oscuro e irracional de violencia y crueldad, habitado por chulos, toreros, verdugos, borrachos e inquisidores.

Goya se fue acercando a las posiciones de los ilustrados, como Jovellanos, partidarios de la abolición de los espectáculos taurinos. Y si acabó exiliándose a Francia y viviendo en Burdeos fue por su incompatibilidad con el régimen absolutista ("¡vivan las cadenas!") de Fernando VII, enemigo de la inteligencia, restaurador de la censura y la Inquisición, creador de las escuelas taurinas y gran promotor de las corridas de toros.

Jesús Mosterín es profesor de Investigación en el Instituto de Filosofía del CSIC.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Espana/negra/tauromaquia/elpepuopi/20100311elpepiopi_4/Tes

sábado, 13 de marzo de 2010

EL SEÑORITO: BIEN DE INTERÉS CULTURAL

La Sra Esperanza Aguirre se equivoca declarando a la Tauromaquia, Bien de Interés Cultural; porque lo que realmente forma parte de nuestra cultura, es el culto al señorito; osea, encumbrar a un señor (o señorito) para lamerle el culo colectivamente.

Para ello, se elije al animal adecuado: apariencia peligrosa pero inofensivo en el fondo. Y cual San Jorge y el dragón, pagamos (y subvencionamos) un matador para que libre a la humanidad del peligro que para ella representa, un toro bravo. Se podría elegir a un rinoceronte (que tiene menos cuernos); pero es peligrosos. Se podría elegir a un tigre (que pesa mucho menos) pero es un depredador y, como tal, mucho más peligroso aún. Así pues elegimos un animal, típicamente presa, que por tamaño y cornamenta parece peligroso, pero su experiencia en atacar la hierba de la que se alimenta y su inexperiencia en la plaza, hace que solo lo convierta en peligroso, la torpeza del matador.

Pero, además de exigir inexperiencia a los toros, para gozar de ventaja en la “lucha”, el matador se rodea de auxiliares que le ayudan a recibir al toro y quitarle fuerza para que le sea más fácil lucirse. Por cierto; muchos pensarán que todos; tanto torero como subalternos, cobran igual; ya que todos “se juegan la vida”. Pues no; los auxiliares cobran una miseria, mientras “el maestro”, “el señorito” se forra de millones antes de cumplir los treinta años.

Pero este culto al señorito, sale de los límites de la plaza. Los taurinos ven completamente normal que un torero cobre una fortuna y ellos paguen cara sus entradas, ya que “se juega la vida”; ¿y no se juega la vida mucho más la policía?, ¿los bomberos?, ¿los corresponsales de guerra?, ¿los artificieros?, todos los que luchan contra ETA o las mafias del narcotráfico?. Si la fama, la fortuna y el casarse con duquesas estuviera en relación al peligro que se corre en el desarrollo de un trabajo, los toreros estarían a la cola de un montón de profesiones. ¿No es eso culto al señorito?.

Es que los toreros son artistas, dirán algunos; ¿más que los escritores, poetas, músicos, escultores, pintores, etc, de nuestros país?. España no está bien; Europa sigue empezando en los Pirineos. No es normal que se encumbre a toreros por encima de otras artes y otras profesiones.

Mientras que Dña Esperanza Aguirre declara Bien de Interés Cultural la tauromaquia, cientos de Españoles tratan de librar a la humanidad de dragones infinitamente más peligrosos que los toros: me estoy refiriendo a los científicos que tratan de librarnos del SIDA o el cáncer por una beca de mierda. Quizás sea porque el SIDA no tiene cuernos ni pesa 500 Kg.

La tauromaquia es seña de nuestra identidad; dice usted, Dña Esperanza. ¿Y que será lo próximo que a declarar BIC?, ¿el cocido madrileño o el chotis?,

¡Con la cantidad de parados que hay en nuestro país!, ¡con la que está cayendo! ¿no tienen, nuestros políticos, nada más importante que hacer que declarar la tauromaquia Bien de Interés Cultural?.